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Normas de aseo general
Higiene y salud
El aseo, lo mismo que la buena alimentación, influye en la salud, tanto del perro como de los humanos que conviven con él. 

Aunque teóricamente el can se autolimpia a base de revolcones y lamidos, la realidad es que la proximidad con el hombre ha hecho que éste se ocupe de mantener a las mascotas libres de olores, con el pelo pulcro y sin enredos, así como de limpiar las orejas, ojos, patas y uñas, que es donde más se acumula la suciedad, potencial generadora de enfermedades.

La piel y el pelo resultan beneficiados con el cepillado y el examen periódico de las orejas las mantiene libres de parásitos y suciedad. La limpieza, naturalmente, no se restringe al animal, sino que se extiende a todos sus utensilios y al ambiente en el que vive, desde el comedero a la caseta o colchón.
Las rutinas del aseo refuerzan los lazos afectivos y la autoridad del dueño sobre la mascota.
Cuidado del pelo y la piel
A partir de los dos meses de edad del cachorro podemos comenzar con las rutinas de higiene, frotando diariamente el pelaje con un paño o bayeta, para que se vaya acostumbrando al cepillado que vendrá después, cuando tenga tres o cuatro meses de edad.
El cepillado se realiza en varias direcciones, comenzando por varias pasadas en dirección contraria al nacimiento: de cola a cabeza, para terminar de cabeza a cola. Al finalizar el cepillado se puede friccionar con una bayeta para lustrar el pelaje y absorber el polvo restante.

Los perros de pelo corto tendrán bastante con uno o dos cepillados mensuales; para los de pelo largo será imprescindible hacerlo a diario, utilizando antes del cepillado una carda o peine para desenredar el pelo.
En época de muda es útil trabajar primero el pelo con la mano, para traer el pelaje muerto a la superficie evitando su acumulación, lo que produce una desagradable picazón.
El cepillado debe ser una actividad placentera, realizada con cariño y tomándose el tiempo necesario.
El baño ¿cómo y cuándo?
No hay unanimidad en cuanto a la frecuencia ideal del baño del perro adulto: hay quien sostiene que lo indicado es una vez por mes, mientras otros opinan que es suficiente un baño cada tres meses o cuando se hayan ensuciado mucho. Con el momento del primer baño sucede lo mismo: mientras algunos empiezan a bañar a los cachorros justo después de su vacunación preventiva, alrededor de los tres meses, otros prefieren esperar hasta los seis.

Lo importante es que el champú utilizado sea específico no alcalino, para que respete el manto de grasa que protege la piel del perro contra el frío y las agresiones externas. Los baños excesivos o con productos inadecuados pueden dejar el pelaje de nuestra mascota áspero y sin brillo, y lo que es peor, a su piel desprotegida.
Paso a paso

Un cepillado previo facilitará el desenredado posterior.
El agua estará de tibia a caliente: entre 35 y 40º.
El perro se coloca de pie, con collar y sobre una alfombrilla, con el agua cubriendo las patas y hasta la tripa aproximadamente.
Humedecer completamente el pelo y hasta la piel.
Enjabonar desde la cabeza a la cola, extendiendo hacia las patas y el abdomen y masajeando bien .
Cuidar de que no entre agua en los oídos ni jabón en los ojos.
Aclarar en profundidad con un recipiente o jarra en la misma dirección, desde la cabeza a la cola.
Dejar que el perro se sacuda varias veces, ya fuera de la bañera.
Secado completo, primero con toallas y luego con secador no muy caliente.
Por ultimo, nuevo cepillado y, si el clima lo permite salida a corretear un rato.

Después del baño es el momento de aplicar localmente los productos de tratamiento y prevención de parásitos externos
Limpieza de oídos
La acumulación de suciedad en los oídos del perro puede provocar otitis y otras enfermedades óticas. Por eso, al menos una vez al mes, es necesario proceder a su limpieza. Para ello se comienza limpiando el exterior con un paño húmedo, sobre todo en el caso de orejas largas y caídas, para después revisar el interior de las mismas. El conducto auditivo se limpiará sólo por su parte externa, con suavidad, con agua oxigenada rebajada en agua o con un producto específico aconsejado por el veterinario. También son útiles las toallitas de bebé impregnadas de aceite suave, siempre sin introducirlas demasiado profundo; por lo mismo, nunca se usarán bastoncitos ni otros objetos.
Si se trata de un cachorro que aún no ha levantado las orejas es preferible no manosearlas ni realizar limpiezas en su interior.
Higiene de los ojos
Los perros con los párpados inferiores caídos, como el San Bernardo, son más propensos a secreciones oculares. La limpieza debe ser, en estos caso diaria. En el resto de las razas, un lavado cada tres o cuatro días con una gasa empapada en manzanilla tibia, te o suero fisiológico será suficiente para evitar la formación de costras y legañas.
Limpieza dental
Lo ideal sería adoptar el uso regular del cepillo y la pasta de dientes, siempre específicamente formulada para perros. Si el perro no se deja, se le debería acostumbrar a que, al menos, se deje limpiar con agua y un paño. La revisión periódica de la dentadura e incluso las limpiezas dentales efectuadas por el especialista a base de ultrasonidos u otros sistemas indoloros son imprescindibles para conservar la dentadura del animal en óptimo estado hasta su vejez. La dejadez y el abandono puede provocar la pérdida de los dientes, a causa por odontalgias y gingivitis provocadas precisamente por la acumulación de sarro.
Una dieta a base de pienso y el uso de huesos de higiene dental ayuda a mantener los dientes del perro limpios, sanos y libres de sarro
Aseo de patas y corte de uñas
Si las uñas no se desgastan en el pavimento por ser éste demasiado liso será necesario cortarlas con mucho cuidado de no dañar las venillas que la s recorren. Si el perro se deja, también se pueden limar. Los espolones son generalmente los que padecen este problema, al estar demasiado altos, y es preciso recortarlos cada cierto tiempo para evitar que se claven produciendo heridas o se enreden en el collar.
Hay que revisar a diario las patas del perro, entre los dedos y en las almohadillas o pulpejos, pueden acumular suciedad, piedrecitas o astillas. En mal tiempo hay que lavarlos con agua y secarlos cada vez que el perro salga a la calle.
Las uñas largas y curvadas pueden producir, además de fuertes molestias, deformaciones óseas
Sacos anales, los grandes olvidados
Los sacos anales son unas glándulas situadas al final del recto, que se perciben al tacto. En ocasiones se llenan de excrementos y se obstruyen, produciendo dolor, y estreñimiento. En el caso de que notemos que estas glándulas están abultadas se limpiarán presionando con el pulgar y el índice a los lados del ano, hasta extraer el líquido acumulado. Este problema es más frecuente en los perros de razas pequeñas.