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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 21:33
Hola! Os voy a contar una experiencia personal y de paso os hago una preguntita. El otro día iba caminando, paseando a mi perra cuando me encontré con un hombre, me estuvo preguntando sobre mi perra y después me enseñó los suyos. Hasta ahí todo más o menos normal hasta que me dijo que él no les ponía todas las vacunas, que solamente la de la rabia. Las vacunas, hasta donde yo llego, son imprescindibles, no? O puedes elegir cuál poner sin interferir en su salud? Nada más, simple curiosidad, yo por si acaso, las tengo todas! Saludos.
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baudin

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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 21:52
Hola! Os voy a contar una experiencia personal y de paso os hago una preguntita. El otro día iba caminando, paseando a mi perra cuando me encontré con un hombre, me estuvo preguntando sobre mi perra y después me enseñó los suyos. Hasta ahí todo más o menos normal hasta que me dijo que él no les ponía todas las vacunas, que solamente la de la rabia. Las vacunas, hasta donde yo llego, son imprescindibles, no? O puedes elegir cuál poner sin interferir en su salud? Nada más, simple curiosidad, yo por si acaso, las tengo todas! Saludos.
Dependiendo de la comunidad, en la mayoria es obligatoria la de la rabia, poner o no poner vacunas es una decision personal del dueño.¿imprescindibles? ufff entrariamos en un debate excesivamente complicado, te dejo un texto que quizas te aclare (o lie) las ideasLo primero que cabe preguntarse, para luego poder comprender el por qué de este debate que tiene convulsionados a los defensores y a los detractores de la vacunación preventiva en perros (y tambien, dicho sea de paso, en niños), es... ¿qué es una vacuna? y..., ¿para qué sirve?Pues bien, una vacuna no es ni mas ni menos que cualquier virus o principio orgánico que, convenientemente preparado, es inoculado a persona o animal para perservarlos de una enfermedad determinada;  también podríamos definirla como un antígeno procedente de uno o varios microorganismos patógenos, cuya administración estimula la formación de anticuerpos, dando como resultado que el organismo inoculado adquiera inmunidad contra tales microorganismos.El término procede del latín vacca, en memoria de la que fue la primera vacuna.Y es que si  hacemos un poco de História podriamos remontarnos a hace poco más de doscientos años, más concretamente 1796, cuando Edward Jenner (autor de "Investigaciones acerca de las causas y efectos de las viruelas vacunas"), observó que las ordeñadoras no solían contraer la viruela, por lo que realizó vacunaciones con material procedente de animales enfermos de viruela vacuna --muy semejante a la humana--, constatando que las personas tratadas no padecían la enfermedad.Los beneficios que este descubrimiento ha tenido para la Humanidad son incuestionables y gracias a la vacunación se han erradicado de la faz de la Tierra gravísimas enfermedades, tantas de ellas mortales o incapacitantes, tanto en humanos como en animales de granja y de compañía. No cabe pues, a priori, cuestionar su necesidad y su utilidad.Y, sin embargo  la vacunación preventiva de cachorros y perros adultos está siendo cuestionada, y mucho y de manera muy significativa, en los Estados Unidos, donde la población canina en este momento se contabiliza muy por encima de los sesenta y cinco millones de ejemplares. ¿Por qué? A lo largo de este y próximos capítulos lo vamos a ir viendo.El sistema inmune responde a la estimulación por antígenos bien sea mediante la produccion de anticuerpos o debido a la activación de la inmunidad celular o gracias a la combinación de ambas respuestas. La administración de un antígeno específico (léase, vacuna) deriva en el desarrollo de una respuesta inmune específica hacia ese antígeno concreto, exclusivamente, mientras que un inmunoestimulante inespecífico estimula el sistema inmune en su conjunto y o bien reduce la inmunosupresión o, por el contario, incrementa la resistencia a la enfermedad en general.  Las vacunas suelen pues producir una inmunidad casi siempre específica y, en la mayoría de los casos, muy a largo plazo, en tanto que la inmunoestimulación no-específica tiene una duración menor y debe pues emplearse exclusivamente para aquellas enfermedades en las que se haya demostrado que resulta beneficiosa.La inmunización activa implica la administración del antígeno, que ha de derivarse de un agente infeccioso, de tal manera que el animal vea inducida una respuesta inmune específica, con la que llegue a conseguir una óptima resistencia frente a ese agente infeccioso.           Pero por eso mismo, varios son los criterios que determinan cuando y como debe utilizarse una vacuna.1º De una parte, tenemos que hay que determinar cual es la verdadera causa de una enfermedad y a veces, muchas veces, las enfermedades no están causadas por un único agente infeccioso, sino por varios, que no siempre se conocen;2º Por otro lado es imprescindible comprobar que una respuesta inmune apropiada y específica, va realmente a proteger el organismo frente a esa enfermedad, pues al contrario de lo que cabría pensar, en algunos casos, una respuesta inmune es parte de la enfermedad y la administración de una vacuna puede complicar el cuadro mucho más que proteger al individuo;3º Finalmente, el riesgo de la vacunación preventiva nunca debe exceder aquellos otros que la enfemedad por sí misma puede provocar.Y aquí es precisamente donde radica el quid de la cuestión, pues hemos de tener en cuenta que en ocasiones, el uso abusivo de las vacunas puede complicar ciertos diagnósticos basados en estudios serológicos, hasta el punto de llegar a imposibilitar la erradicación de la enfermedad como tal!Además hemos de tener bien presente que cuando las vacunas se emplean para controlar enfermedades en una población y no en unos individuos concretos, hay que tener en cuenta el llamado concepto de inmunidad de conjunto (concept of herd immunity), que se refiere al incremento de la resistencia en un grupo debido a la presencia de animales inmunes dentro del mismo, con lo que se reduce la probabilidad de que los individuos que serian susceptibles de padecer tal o cual enfermedad pudieran convivir o darse de bruces con otros infectados dentro del mismo núcleo o habitat. En estos casos, el contagio de las enfermedades se ve muy dificultado, ralentizado o bloqueado.Pero no es menos cierto que una vacuna ideal, capaz de conferir inmunización activa, necesariamente deberia proveer al animal vacunado una inmunidad prolongada y potente y, al propio tiempo, no causar efectos adversos secundarios, estimulando asimismo una respuesta inmune facilmente distinguible de aquella que seria debida a una infección por causa natural, de tal modo que la vacunación y la erradicación de la enfermedad sean simultaneas. Por otro lado, esa misma vacuna ideal tiene que ser barata, estable y susceptible de emplearse en campañas de vacunación masivas.Y aqui es donde nos encontramos con el primer escollo. Dos de estos requisitos --la ausencia de efectos adversos y la elevada antigenicidad--  no suelen verse cumplidos, cuando hablamos de las vacunas clásicas. Las vacunas atenuadas (preparadas con   virus o bacterias vivos) suelen presentar, por un lado,  lo que se ha dado en llamarvirulencia residual y que consiste en la capacidad de revertir en un tipo de enfermedad todavía más virulento que el que se quiere prevenir, y, por otro, la denominada capacidad contaminante, hasta el punto de que se ha llegado a sugerir por parte de algunos expertos que el adenovirus que tantos quebraderos de cabeza ha causando entre las aves de granja y el parvovirus canino pueden haberse distribuido a partir de vacunas contaminadas. Por lo que respecta a  las vacunas inactivadas (preparadas con microorganismos muertos), que son generalmente mucho más seguras y no presentan estas contraindicaciones, tienen sin embargo y lamentablemente una mucho menor capacidad de inmunización y un plazo de proteccion mucho más corto.En el caso de estas ultimas y para contrarrestar estos problemas, se emplean en su fabricación los denominados productos adyuvantes, con la finalidad de incrementar su capacidad antigénica, pero ¡ay!, aqui tambien nos encontramos con un problema añadido y es que estos adyuvantes son en muchos casos susceptibles de causar reacciones en el individuo, a corto, medio o largo plazo y, cuando han de administarse frecuentemente pueden suponer un efecto hipersensibilizante con distintas consecuencias. Además, los adyuvantes empleados multiplican el costo de fabricación de estas vacunas, lo que las hace poco rentables económicamente para el que las produce y para el que las vende y el que las emplea.Todo esto, que a primera vista escapa a la percepción del consumidor final, es decir, el dueño del perro, es lo que ha hecho que se desate un debate que está adquiriendo unas proporciones cada vez mayores y está calentando la palestra. Y es tambien lo que ha generado reacciones encontradas entre los que defienden la vacunación a toda  costa, frente a esos otros que creen que la vacunación no debe generalizarse.Las vacunas representaron un importante avance científico y que a lo largo del ultimo siglo han salvado muchas vidas, no solo humanas, sino tambien de animales de granja y mascotas. A nadie escapa pues el autentico significado que su uso, cuando es correcto y está justificado, tiene para la el conjunto de la Sociedad.Pero no es menos cierto que en los últimos años se ha generado una importante corriente en contra de ciertas campañas de vacunación obligatória. Hay incluso un sector de la comunidad científica que empieza a cuestionarse si muchas enfermedades autoinmunes, en personas y animales, no están directamente relacionadas con el abuso que se hace de las vacunas.En lo que atañe a nuestras mascotas de cuatro patas,  conviene que nos fijemos en un libro de texto que está considerado casi casi como una especie de "biblia" entre los profesionales de la Veterinária, titulado Current Veterinary Therapy y escrito por Kirk, en el que se recoge un interesante artículo escrito por dos investigadores norteamericanos; al final del mismo, hay un párrafo que se titula "Annual Vaccinations" (Vacunaciones anuales) en el que textualmente se dice "la práctica de la vacunación anual no tiene ninguna validez científica; de hecho no existe ninguna necesidad inmunológica que justifique la revacunación anual. Y salvo que esta práctica se utilice como un mecanismo, obligatório por ley, para justificar el que una vez al año los animales sean  examinados en una clínica,  la eficacia de la revacunación anual debe ser más que cuestionada"... Este no es, ni mucho menos, el único alegato en contra de la revacunación anual obligatória y a lo largo de esta serie tendremos ocasión de conocer muchos otros. Pero antes conviene que nos paremos un momento y reflexionemos sobre otro aspecto importante que hemos de tener en cuenta, si queremos ser capaces de analizar con criterio propio esta materia.En la actualidad se trabaja en tres frentes; por un lado se desarrollan vacunas en las que, en función de unos marcadores genéticos concretos, se eliminan secuencias específicas de genes en los virus empleados en su fabricación. Son las llamadas vacunas de gen suprimido (gene-deleted vaccines).  En otros casos se elaboran vacunas llamadas subunitarias (subunit vaccines), derivadas de organismos recombinantes en los que se insertan genes foraneos procedentes de unos patógenos específicos. Y finalmente tenemos las llamadas vacunas vectorizadas (vectored vaccines) que se crean utilizando la tecnologia recombinante en la que un vector es suprimido de uno o mas genes y, en su lugar otros genes protectores del agente patógeno son insertados en el  genoma del vector; vector que es luego administrado como vacuna.Son precisamente estas ultimas, las vacunas vectorizadas --en el mercado ya se encuentran algunas específicas para perros como por ejemplo la del moquillo y la de la rabia--, las que parecen presentar una mayor capacidad inmunizante, menos efectos secundarios y un riesgo insignificante de contaminación medioambiental. Además presentan otras ventajas como por ejemplo su estabilidad, la  adaptabilidad para vacunaciones masivas y el hecho de no requerir adyuvantes. No obstante y aun cuando estas nuevas vacunas parezcan presentar menos riesgos para la población a vacunar, lo cierto es que los detractores continuan teniendo muchos argumentos en los que basar su campaña anti-vacunación.Uno de ellos es el que atañe a los riesgos que supone el empleo, tan habitual por otra parte, de vacunas combinadas, polivalentes. Vacunas que sin duda simplifican enormemente el calendario y que se emplean, supuestamente, para proteger a los animales --mediante la aplicación de una sola dosis--, frente a varios agentes infecciosos. ¿Quien no ha oído hablar de las trivalentes, pentavalentes, heptavalentes, etc.? Sus objetores advierten de la inutilidad, por un lado, de emplear este tipo de vacunas a discreción y aleatóriamente, dado que las más de las veces resulta una perdida de tiempo y de dinero tratar de proteger contra varios agentes infecciosos si estos no son susceptibles de constituir un verdadero riesgo. Y por otro argumentan, no sin cierta razón, que dependiendo de las condiciones en las que se encuentre cada organismo, inocular simultaneamente varios agentes infecciosos distintos puede desencadenar una especie de "guerra" interna, una competición entre ellos y las defensas, con consecuencias no siempre óptimas. Sobre este particular volveremos a incidir en próximos capítulos, pero convenía ahora esbozarlo aunque fuera tímidamente.Otro asunto que hemos de considerar y que no es ni mucho menos banal, tiene que ver con los calendarios de vacunación y revacunación que unos y otros proponen. Los animales recien nacidos suelen contar con una protección pasiva gracias a los anticuerpos que adquieren por via placentaria  y tambien de la leche materna; asi, cuando se hace necesaria una estimulación de la inmunidad de estos individuos, suele optarse por vacunar a la madre en el último periodo de gestación, de tal manera que se haga coincidir el pico de los niveles de anticuerpos con la fecha en la que se forman los calostros. Pero no es menos cierto que, si bien antes se creía que que los neonatos con ciertos niveles de anticuerpos patógeno-específicos detectables, estaban protegidos contra las enfermedades que esos microorganismos patógenos producían, hoy se sabe que la titulación de anticuerpos pasivos transmitidos por la madre durante el embarazo, disminuye de forma muy significativa hacia las seis semanas de edad, hasta el punto de que si en ese momento se les confronta con los agentes infecciosos en cuestión (p. ej. rabia canina) más del 90% de los cachorros de seis semanas sucumbirán sin remedio y en pocos dias.Por contra, si otros cachorros en similares condiciones son vacunados a la edad de siete y once semanas con vacunas vectorizadas específicas, quedarán solidamente protegidos frente a la enfermedad incluso si en el momento de la vacunación todavía contaban con altos niveles de anticuerpos pasivos (maternos).A la vista de estos datos queda claro que se hace necesaria una revisión de los calendarios de primovacunación en cachorros de corta edad y tambien de revacunaciones periódicas posteriores.En eso sí que estan de acuerdo unos y otros, pero aqui empiezan y acaban las coincidencias de criterio.El plazo intermedio de administración de dosis de las distintas vacunas y sus revacunaciones varían sustancialmente; algunas pueden requerir una administración periódica semestral, mientras que muchas otras (la gran mayoría) bastaría con que se administraran cada dos o incluso cada tres años. Y otras, incluso, sería más que suficiente con que solamente se administraran una vez en la vida!Y parece quedar claro, tambien, que la vacunación anual obligatória de muchas enfermedades es no solo innecesaria sino, incluso, contraproducente.
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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:13
Hola! Os voy a contar una experiencia personal y de paso os hago una preguntita. El otro día iba caminando, paseando a mi perra cuando me encontré con un hombre, me estuvo preguntando sobre mi perra y después me enseñó los suyos. Hasta ahí todo más o menos normal hasta que me dijo que él no les ponía todas las vacunas, que solamente la de la rabia. Las vacunas, hasta donde yo llego, son imprescindibles, no? O puedes elegir cuál poner sin interferir en su salud? Nada más, simple curiosidad, yo por si acaso, las tengo todas! Saludos.
Dependiendo de la comunidad, en la mayoria es obligatoria la de la rabia, poner o no poner vacunas es una decision personal del dueño.¿imprescindibles? ufff entrariamos en un debate excesivamente complicado, te dejo un texto que quizas te aclare (o lie) las ideasLo primero que cabe preguntarse, para luego poder comprender el por qué de este debate que tiene convulsionados a los defensores y a los detractores de la vacunación preventiva en perros (y tambien, dicho sea de paso, en niños), es... ¿qué es una vacuna? y..., ¿para qué sirve?Pues bien, una vacuna no es ni mas ni menos que cualquier virus o principio orgánico que, convenientemente preparado, es inoculado a persona o animal para perservarlos de una enfermedad determinada;  también podríamos definirla como un antígeno procedente de uno o varios microorganismos patógenos, cuya administración estimula la formación de anticuerpos, dando como resultado que el organismo inoculado adquiera inmunidad contra tales microorganismos.El término procede del latín vacca, en memoria de la que fue la primera vacuna.Y es que si  hacemos un poco de História podriamos remontarnos a hace poco más de doscientos años, más concretamente 1796, cuando Edward Jenner (autor de "Investigaciones acerca de las causas y efectos de las viruelas vacunas"), observó que las ordeñadoras no solían contraer la viruela, por lo que realizó vacunaciones con material procedente de animales enfermos de viruela vacuna --muy semejante a la humana--, constatando que las personas tratadas no padecían la enfermedad.Los beneficios que este descubrimiento ha tenido para la Humanidad son incuestionables y gracias a la vacunación se han erradicado de la faz de la Tierra gravísimas enfermedades, tantas de ellas mortales o incapacitantes, tanto en humanos como en animales de granja y de compañía. No cabe pues, a priori, cuestionar su necesidad y su utilidad.Y, sin embargo  la vacunación preventiva de cachorros y perros adultos está siendo cuestionada, y mucho y de manera muy significativa, en los Estados Unidos, donde la población canina en este momento se contabiliza muy por encima de los sesenta y cinco millones de ejemplares. ¿Por qué? A lo largo de este y próximos capítulos lo vamos a ir viendo.El sistema inmune responde a la estimulación por antígenos bien sea mediante la produccion de anticuerpos o debido a la activación de la inmunidad celular o gracias a la combinación de ambas respuestas. La administración de un antígeno específico (léase, vacuna) deriva en el desarrollo de una respuesta inmune específica hacia ese antígeno concreto, exclusivamente, mientras que un inmunoestimulante inespecífico estimula el sistema inmune en su conjunto y o bien reduce la inmunosupresión o, por el contario, incrementa la resistencia a la enfermedad en general.  Las vacunas suelen pues producir una inmunidad casi siempre específica y, en la mayoría de los casos, muy a largo plazo, en tanto que la inmunoestimulación no-específica tiene una duración menor y debe pues emplearse exclusivamente para aquellas enfermedades en las que se haya demostrado que resulta beneficiosa.La inmunización activa implica la administración del antígeno, que ha de derivarse de un agente infeccioso, de tal manera que el animal vea inducida una respuesta inmune específica, con la que llegue a conseguir una óptima resistencia frente a ese agente infeccioso.           Pero por eso mismo, varios son los criterios que determinan cuando y como debe utilizarse una vacuna.1º De una parte, tenemos que hay que determinar cual es la verdadera causa de una enfermedad y a veces, muchas veces, las enfermedades no están causadas por un único agente infeccioso, sino por varios, que no siempre se conocen;2º Por otro lado es imprescindible comprobar que una respuesta inmune apropiada y específica, va realmente a proteger el organismo frente a esa enfermedad, pues al contrario de lo que cabría pensar, en algunos casos, una respuesta inmune es parte de la enfermedad y la administración de una vacuna puede complicar el cuadro mucho más que proteger al individuo;3º Finalmente, el riesgo de la vacunación preventiva nunca debe exceder aquellos otros que la enfemedad por sí misma puede provocar.Y aquí es precisamente donde radica el quid de la cuestión, pues hemos de tener en cuenta que en ocasiones, el uso abusivo de las vacunas puede complicar ciertos diagnósticos basados en estudios serológicos, hasta el punto de llegar a imposibilitar la erradicación de la enfermedad como tal!Además hemos de tener bien presente que cuando las vacunas se emplean para controlar enfermedades en una población y no en unos individuos concretos, hay que tener en cuenta el llamado concepto de inmunidad de conjunto (concept of herd immunity), que se refiere al incremento de la resistencia en un grupo debido a la presencia de animales inmunes dentro del mismo, con lo que se reduce la probabilidad de que los individuos que serian susceptibles de padecer tal o cual enfermedad pudieran convivir o darse de bruces con otros infectados dentro del mismo núcleo o habitat. En estos casos, el contagio de las enfermedades se ve muy dificultado, ralentizado o bloqueado.Pero no es menos cierto que una vacuna ideal, capaz de conferir inmunización activa, necesariamente deberia proveer al animal vacunado una inmunidad prolongada y potente y, al propio tiempo, no causar efectos adversos secundarios, estimulando asimismo una respuesta inmune facilmente distinguible de aquella que seria debida a una infección por causa natural, de tal modo que la vacunación y la erradicación de la enfermedad sean simultaneas. Por otro lado, esa misma vacuna ideal tiene que ser barata, estable y susceptible de emplearse en campañas de vacunación masivas.Y aqui es donde nos encontramos con el primer escollo. Dos de estos requisitos --la ausencia de efectos adversos y la elevada antigenicidad--  no suelen verse cumplidos, cuando hablamos de las vacunas clásicas. Las vacunas atenuadas (preparadas con   virus o bacterias vivos) suelen presentar, por un lado,  lo que se ha dado en llamarvirulencia residual y que consiste en la capacidad de revertir en un tipo de enfermedad todavía más virulento que el que se quiere prevenir, y, por otro, la denominada capacidad contaminante, hasta el punto de que se ha llegado a sugerir por parte de algunos expertos que el adenovirus que tantos quebraderos de cabeza ha causando entre las aves de granja y el parvovirus canino pueden haberse distribuido a partir de vacunas contaminadas. Por lo que respecta a  las vacunas inactivadas (preparadas con microorganismos muertos), que son generalmente mucho más seguras y no presentan estas contraindicaciones, tienen sin embargo y lamentablemente una mucho menor capacidad de inmunización y un plazo de proteccion mucho más corto.En el caso de estas ultimas y para contrarrestar estos problemas, se emplean en su fabricación los denominados productos adyuvantes, con la finalidad de incrementar su capacidad antigénica, pero ¡ay!, aqui tambien nos encontramos con un problema añadido y es que estos adyuvantes son en muchos casos susceptibles de causar reacciones en el individuo, a corto, medio o largo plazo y, cuando han de administarse frecuentemente pueden suponer un efecto hipersensibilizante con distintas consecuencias. Además, los adyuvantes empleados multiplican el costo de fabricación de estas vacunas, lo que las hace poco rentables económicamente para el que las produce y para el que las vende y el que las emplea.Todo esto, que a primera vista escapa a la percepción del consumidor final, es decir, el dueño del perro, es lo que ha hecho que se desate un debate que está adquiriendo unas proporciones cada vez mayores y está calentando la palestra. Y es tambien lo que ha generado reacciones encontradas entre los que defienden la vacunación a toda  costa, frente a esos otros que creen que la vacunación no debe generalizarse.Las vacunas representaron un importante avance científico y que a lo largo del ultimo siglo han salvado muchas vidas, no solo humanas, sino tambien de animales de granja y mascotas. A nadie escapa pues el autentico significado que su uso, cuando es correcto y está justificado, tiene para la el conjunto de la Sociedad.Pero no es menos cierto que en los últimos años se ha generado una importante corriente en contra de ciertas campañas de vacunación obligatória. Hay incluso un sector de la comunidad científica que empieza a cuestionarse si muchas enfermedades autoinmunes, en personas y animales, no están directamente relacionadas con el abuso que se hace de las vacunas.En lo que atañe a nuestras mascotas de cuatro patas,  conviene que nos fijemos en un libro de texto que está considerado casi casi como una especie de "biblia" entre los profesionales de la Veterinária, titulado Current Veterinary Therapy y escrito por Kirk, en el que se recoge un interesante artículo escrito por dos investigadores norteamericanos; al final del mismo, hay un párrafo que se titula "Annual Vaccinations" (Vacunaciones anuales) en el que textualmente se dice "la práctica de la vacunación anual no tiene ninguna validez científica; de hecho no existe ninguna necesidad inmunológica que justifique la revacunación anual. Y salvo que esta práctica se utilice como un mecanismo, obligatório por ley, para justificar el que una vez al año los animales sean  examinados en una clínica,  la eficacia de la revacunación anual debe ser más que cuestionada"... Este no es, ni mucho menos, el único alegato en contra de la revacunación anual obligatória y a lo largo de esta serie tendremos ocasión de conocer muchos otros. Pero antes conviene que nos paremos un momento y reflexionemos sobre otro aspecto importante que hemos de tener en cuenta, si queremos ser capaces de analizar con criterio propio esta materia.En la actualidad se trabaja en tres frentes; por un lado se desarrollan vacunas en las que, en función de unos marcadores genéticos concretos, se eliminan secuencias específicas de genes en los virus empleados en su fabricación. Son las llamadas vacunas de gen suprimido (gene-deleted vaccines).  En otros casos se elaboran vacunas llamadas subunitarias (subunit vaccines), derivadas de organismos recombinantes en los que se insertan genes foraneos procedentes de unos patógenos específicos. Y finalmente tenemos las llamadas vacunas vectorizadas (vectored vaccines) que se crean utilizando la tecnologia recombinante en la que un vector es suprimido de uno o mas genes y, en su lugar otros genes protectores del agente patógeno son insertados en el  genoma del vector; vector que es luego administrado como vacuna.Son precisamente estas ultimas, las vacunas vectorizadas --en el mercado ya se encuentran algunas específicas para perros como por ejemplo la del moquillo y la de la rabia--, las que parecen presentar una mayor capacidad inmunizante, menos efectos secundarios y un riesgo insignificante de contaminación medioambiental. Además presentan otras ventajas como por ejemplo su estabilidad, la  adaptabilidad para vacunaciones masivas y el hecho de no requerir adyuvantes. No obstante y aun cuando estas nuevas vacunas parezcan presentar menos riesgos para la población a vacunar, lo cierto es que los detractores continuan teniendo muchos argumentos en los que basar su campaña anti-vacunación.Uno de ellos es el que atañe a los riesgos que supone el empleo, tan habitual por otra parte, de vacunas combinadas, polivalentes. Vacunas que sin duda simplifican enormemente el calendario y que se emplean, supuestamente, para proteger a los animales --mediante la aplicación de una sola dosis--, frente a varios agentes infecciosos. ¿Quien no ha oído hablar de las trivalentes, pentavalentes, heptavalentes, etc.? Sus objetores advierten de la inutilidad, por un lado, de emplear este tipo de vacunas a discreción y aleatóriamente, dado que las más de las veces resulta una perdida de tiempo y de dinero tratar de proteger contra varios agentes infecciosos si estos no son susceptibles de constituir un verdadero riesgo. Y por otro argumentan, no sin cierta razón, que dependiendo de las condiciones en las que se encuentre cada organismo, inocular simultaneamente varios agentes infecciosos distintos puede desencadenar una especie de "guerra" interna, una competición entre ellos y las defensas, con consecuencias no siempre óptimas. Sobre este particular volveremos a incidir en próximos capítulos, pero convenía ahora esbozarlo aunque fuera tímidamente.Otro asunto que hemos de considerar y que no es ni mucho menos banal, tiene que ver con los calendarios de vacunación y revacunación que unos y otros proponen. Los animales recien nacidos suelen contar con una protección pasiva gracias a los anticuerpos que adquieren por via placentaria  y tambien de la leche materna; asi, cuando se hace necesaria una estimulación de la inmunidad de estos individuos, suele optarse por vacunar a la madre en el último periodo de gestación, de tal manera que se haga coincidir el pico de los niveles de anticuerpos con la fecha en la que se forman los calostros. Pero no es menos cierto que, si bien antes se creía que que los neonatos con ciertos niveles de anticuerpos patógeno-específicos detectables, estaban protegidos contra las enfermedades que esos microorganismos patógenos producían, hoy se sabe que la titulación de anticuerpos pasivos transmitidos por la madre durante el embarazo, disminuye de forma muy significativa hacia las seis semanas de edad, hasta el punto de que si en ese momento se les confronta con los agentes infecciosos en cuestión (p. ej. rabia canina) más del 90% de los cachorros de seis semanas sucumbirán sin remedio y en pocos dias.Por contra, si otros cachorros en similares condiciones son vacunados a la edad de siete y once semanas con vacunas vectorizadas específicas, quedarán solidamente protegidos frente a la enfermedad incluso si en el momento de la vacunación todavía contaban con altos niveles de anticuerpos pasivos (maternos).A la vista de estos datos queda claro que se hace necesaria una revisión de los calendarios de primovacunación en cachorros de corta edad y tambien de revacunaciones periódicas posteriores.En eso sí que estan de acuerdo unos y otros, pero aqui empiezan y acaban las coincidencias de criterio.El plazo intermedio de administración de dosis de las distintas vacunas y sus revacunaciones varían sustancialmente; algunas pueden requerir una administración periódica semestral, mientras que muchas otras (la gran mayoría) bastaría con que se administraran cada dos o incluso cada tres años. Y otras, incluso, sería más que suficiente con que solamente se administraran una vez en la vida!Y parece quedar claro, tambien, que la vacunación anual obligatória de muchas enfermedades es no solo innecesaria sino, incluso, contraproducente.
Un texto interesante a la par que largo. Yo siempre he vacunado a mis perros y he pensado que esto, se veía aceptado por casi toda la población aunque a la vista está que cada uno tiene sus opiniones y con sus perros puede hacer lo que quiera. Pero, no sé, me llamó la atención que sólamente le pusiera la vacuna de la rabia (siendo que la rabia ya está erradicada) (o al menos eso creo) y no les pusiera a sus perros las vacunas que se ponen de cachorros. Pero claro, eso ya está en cada persona. Gracias de todas formas, muy útil.
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CesarB

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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:20
Supongo que se la respuesta, ¿Quien es la autora?Cuando se pone un texto de esa calidad es bueno conocer al autor. Y si es tuyo di que es tuyo, no vayamos ahora de hunildes.
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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:29
Supongo que se la respuesta, ¿Quien es la autora?Cuando se pone un texto de esa calidad es bueno conocer al autor. Y si es tuyo di que es tuyo, no vayamos ahora de hunildes.
jajaja...por supuesto que sabes quien es la "autora" Christina de Lima-Netto, todo lo que pongo, es o de ella o mio, si alguna vez pongo algo no escrito por nosotros, siempre cito la fuente
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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:29
Haces bien, es interesante el texto aunque puede ser que lie un poco.
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Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:33
Un texto interesante a la par que largo. Yo siempre he vacunado a mis perros y he pensado que esto, se veía aceptado por casi toda la población aunque a la vista está que cada uno tiene sus opiniones y con sus perros puede hacer lo que quiera. Pero, no sé, me llamó la atención que sólamente le pusiera la vacuna de la rabia (siendo que la rabia ya está erradicada) (o al menos eso creo) y no les pusiera a sus perros las vacunas que se ponen de cachorros. Pero claro, eso ya está en cada persona. Gracias de todas formas, muy útil.
¿largo?, pues en el original hay como cuatro paginas mas...La rabia esta erradicada en España pero no en el resto, curiosamente, en la comunidad autonoma vasca y en la catalano no es obligatoria y lindan con francia que no es libre de rabia (se siguen dando casos)... MANDA HU....No es lo mismo no ponerles las vacunas de cahorros (se las pongo a todos) que no ponerles las vacunas de adultos
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Provincia: Ciudad Real
Publicado: lunes 27 de febrero de 2012, 22:46
Un texto interesante a la par que largo. Yo siempre he vacunado a mis perros y he pensado que esto, se veía aceptado por casi toda la población aunque a la vista está que cada uno tiene sus opiniones y con sus perros puede hacer lo que quiera. Pero, no sé, me llamó la atención que sólamente le pusiera la vacuna de la rabia (siendo que la rabia ya está erradicada) (o al menos eso creo) y no les pusiera a sus perros las vacunas que se ponen de cachorros. Pero claro, eso ya está en cada persona. Gracias de todas formas, muy útil.
¿largo?, pues en el original hay como cuatro paginas mas...La rabia esta erradicada en España pero no en el resto, curiosamente, en la comunidad autonoma vasca y en la catalano no es obligatoria y lindan con francia que no es libre de rabia (se siguen dando casos)... MANDA HU....No es lo mismo no ponerles las vacunas de cahorros (se las pongo a todos) que no ponerles las vacunas de adultos
Siendo así, pienso que la de la rabia debería ser obligatoria si aún se siguen dando casos. Por aquí donde vivo yo, no sé si será obligatorio o no, pero conozco personas que no se la han puesto a sus perros. Hasta ví un caso en el que el perro de un conocido, un PA se escapó y mordió a una mujer y no estaba vacunado de la rabia, y creo que le buscaron bien las cosquillas.Las vacunas de los cachorros realmente son más importantes porque es en esa edad cuando pueden sufrir algunas enfermedades ya que todavía no tienen buenas defensas.
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